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Las sensaciones de la Fujifilm X-T20 en las calles de la ciudad

Las sensaciones de la Fujifilm X-T20 en las calles de la ciudad

El fotógrafo y formador Rober Tomás sale a la calle para un test-drive a Fujifilm X-t20

Siempre se dice lo mismo sobre el equipo de un fotógrafo. La cámara que llevas no es lo más importante, y no lo es, como mucho lo situaría en el tercer punto de importancia para conseguir mejores fotografías. Sin embargo, no debemos olvidar que es la herramienta con la que dejamos caminar libre nuestra imaginación. Por ello, sentirnos cómodos, acoplados, incluso un poco enamorados de la cámara que tenemos entre manos es una de las razones que, de forma primitiva, nos hará salir a la calle a hacer más fotos y, por ende, seguir mejorando. 

Cuando Fujifilm me cedió la nueva X-T20 (junto a los objetivos 16-50mm y 50-270mm) sentí una enorme curiosidad. Yo ya traía un fuerte bagaje de trabajo con mi Fuji X-T1. Fogeada en mil batallas,en su día  hizo que me reencontrarse como fotógrafo, tanto para mi trabajo como fotógrafo comercial como para mi trabajo más personal, la fotografía de calle. La X-T1 me permitió tener entre manos una cámara que me gustaba llevar siempre encima y que me empujaba a probar y a hacer más cosas de manera más fácil que con mi antiguo equipo SRL.

 

Rápidamente comprobé que la pequeña X-T20 tiene unas tripas de escándalo. Hermana pequeña de la poderosa X-T2, hereda también el nuevo procesador y sensor de 24 megapíxeles X-Trans CMOS III que Fuji está montando a sus equipos más actuales. Todo ello, en un cuerpo más ligero y pequeño, más discreto para ciertos trabajos para los que este es un punto importante, perfecta para viajar y para practicar street photography.

Como fotógrafo he encontrado en la formación uno de los mayores placeres y retos en mi carrera profesional. Tanto es así que en los últimos tiempos se ha convertido en una de las ramas más importantes de mi negocio. Por eso, decidí llevarla a varios de los workshops que realicé antes del verano en Madrid y Barcelona. Probarla donde nada es previsible, donde los sujetos aparecen y desaparecen como las vetas de luz y de sombra, llevar la cámara al que para mí es su hábitat, el ardor de las calles de la ciudad. Y la cámara se portó como esperaba. La X-T20 responde al fotógrafo de manera precisa gracias a su inteligente ergonomía y a su personalización de botones y funciones tan importantes como el auto-foco, muy mejorado respecto a su anterior versión, y a su calidad final de imagen, pudiendo obtener resultados sorprendentes a velocidades ISO superiores a 6400. Algo que, sin duda, es muy de agradecer si te gusta la fotografía nocturna o disparar en interiores oscuros. 

Me gustó la sensación de llevar una cámara que cabe en la palma de la mano, que no es ostentosa aunque sí bonita, que dispara rápido, de forma discreta, y que el sensor responde en situaciones de exigencia. Incluso diré que tiene detalles muy interesantes también para los amantes de los JPG de Fuji, que agradecerán la inclusión de la simulación Acros, un modo de blanco y negro, ciertamente precioso. 

Ciertamente para la inmensa mayoría de fotógrafos aficionados es una cámara que cumple de sobra cualquier exigencia, y como segunda cámara, también es valorable para llevarla siempre contigo. Una nueva compañera que se convertirá en inseparable.

 

Rober Tomás, fotógrafo documental y formador (http://robertomasfoto.com)