Gente y Artes

Un día con Fuji, los miembros de La Calle es Nuestra nos relatan sus experiencias

Un día con Fuji, los miembros de La Calle es Nuestra nos relatan sus experiencias

Por si hay alguien que no los conozca aún, La calle es nuestra es un colectivo formado por 8 miembros (Mario García, Luisón, Bambi, Rodrigo Roher, Raúl Barroso, Irene Fabregues, David Fidalgo “Bricks” y Orietta Gelardín Spinola), todos ellos apasionados por la fotografía de calle. Hoy, algunos de sus miembros nos cuentan su forma de fotografiar y como FUJIFILM les ayuda a retratar la cuidad.

Mario García

Hoy es mi día! Tengo algo de tiempo y podré escaparme a callejear así que preparo a mi fiel compañera la Xpro2 y mi bandolera con un par de baterías y el 35f2. El día está soleado como a mí me gusta por lo que aprovecho los edificios para jugar con las sombras que producen en la calle y los chorros de luz que generar los distintos elementos que hay en mi ciudad; la Xpro2 la pongo en iso400 normalmente, una velocidad alta y el diafragma cerradito para tener una buena profundidad de campo, el trasiego de gente que hay me ayuda a tener en un mismo lugar diferentes historias que contar.

Voy buscando escenas, dependiendo de lo que necesite en ese momento puedo llevar la cámara colgada al cuello (a la altura perfectamente medida para disparar a hiperfocal) o con autofocus activando la detección de rostro (en foto de calle es una gran ayuda). Otras veces la cámara la llevó con una correa de mano y autofocus seleccionando el punto que más me cuadre y a por la foto del día.

Pasadas unas horas (¡mis piernas empiezan a cargarse!) ya me doy por satisfecho y vuelvo a casa. Tranquilamente me dedico a visualizar todas las fotos y las que me van llamando la atención el vuelco al teléfono por wifi, previamente ajustando algún parámetro en la propia cámara. Ya en casa voy descartando y quedándome con las mejores.

 

Orietta Gelardin Spinola

Bajo el sol o la lluvia, de noche o de día, deambulo a diario por las calles con mi equipamiento habitual de Fuji X100S, 5 baterías de repuesto, móvil, diversos cargadores portátiles, cascos y el largo etcétera que corresponde a una mujer dieñadora gráfica, apasionada de la fotografía de calle e hipocondríaca: dos o tres pares de gafas, bolsito de medicinas, pintalabios, desinfectante de manos… lista para buscar esas historias y composiciones singulares que de forma inconsciente creo de algún modo están ya esbozadas en algún lugar desconocido de mi imaginación.

Aunque parezca contradictorio con lo anterior, mi trabajo es ante todo instintivo e impulsivo, por lo cual son ideales las características de la X100S: manejable, ligera, intuitiva y con un enfoque automático muy rápido que permite reaccionar ante cualquier composición que por un instante se materializa ante mí.

Con mi ojo (siempre avizor), he procesado ya una considerable cantidad de imágenes pero procurando estar siempre atenta, me gusta buscar el punto de equilibrio entre audacia e ingenuidad. Luces y sombras, colores y contrastes que procuro sirvan para dar vida a personajes que se identifiquen en un gesto característico, una expresión singular, que los haga transmisores de esas historias que me gustaría llegar a contar.

 

Bambi

El año pasado me lancé a la Street Photography. Quería una cámara lo más “invisible” posible. Nunca he estudiado fotografía y todo el tema de los píxeles, visores híbridos, distancias focales, etc., me sonaba a chino. Solo sabía que quería una cámara diminuta, muy ligera y totalmente negra. Después simplemente me fijé en qué cámara usaban mis fotógrafos de calle favoritos y varios usaban la x100t. Así que aposté por ella.

Siempre tengo la sensación de que la siguiente foto va a llegar en cualquier momento, así que suelo llevarla siempre encendida, incluso en el metro.  Un secreto: Un accesorio imprescindible para mí son las gafas de sol, algo que no había usado nunca hasta que empecé a fotografiar y ahora uso hasta en los días nublados. Las concibo más como un filtro de color que como unas gafas en sí. De hecho todas las que tengo tienen el cristal morado claro porque así lo veo todo con un filtro rosado que me aporta un extra de luminosidad.

Camino siempre atenta a la luz y buscando color, con la cámara al cuello. Suelo disparar a la altura del pecho, pero últimamente me voy atreviendo más a llevarme el visor al ojo y disparar pase lo que pase, aunque me descubran. Me siento más cómoda en las grandes avenidas porque me gusta jugar con el punto de fuga, aunque esto también va por rachas. Y por último, especial mención al visor híbrido... ¡Ya no sé vivir sin él!

 

Irene Fabregues

Si no tienes tiempo para salir a hacer fotos y tienes un equipo pesado...la fotografía se va quedando en un segundo plano, la rutina te absorbe. Romper esos lastres me llevó un tiempo, probé compactas y sin espejo, encontré en el trayecto al trabajo mi momento, comprendí que la mejor cámara es la que siempre va contigo. Los primeros rayos de sol, las nieblas matutinas, los claroscuros, Madrid y sus escenas de rutina, con sus luces y sus sombras...ya nada se queda en mi retina.

Para los amantes de la fotografía analógica, el paso a digital, es una delicia con la serie X. La marca nipona ha fabricado las mejores emulsiones durante décadas, eso dice mucho de sus sensores. Los JPG directos son fantásticos, las texturas, el rango dinámico, ese ACROS que me vuelve loca... para mí, el revelado se queda en el cuarto oscuro y, paradójicamente, el PC sólo lo utilizo para escanear negativos. Ni que decir tiene de su ergonomía (todos esos diales mecánicos, son una gozada).

Mi experiencia con la serie X es muy positiva, por cuestiones laborales he trabajado con varios modelos y diferentes ópticas, aunque para el día a día, siempre viene conmigo la pequeña X-30, un modelo descatalogado al que tengo especial cariño. Mi intención es sustituirla algún día por la nueva XE- 3 con el XF23f2 o tal vez la X100F.

 

David Fidalgo “Bricks”

Aunque parezca que deambulo sin rumbo fijo, la realidad es que voy extremadamente concentrado. Mucha gente piensa que hacer foto de calle es ir por ahí disparando a las cosas que te encuentras pero en verdad, hay que poner mil sentidos para poder volverte a casa con una buena toma.

Otro de los puntos clave es la agilidad, y ahí es donde la Fuji X100F entra en juego. El tener todos esos diales, botones configurables y el joystick a mano, me permite en todo momento configurar la cámara en segundos para que se adapte a esa escena que surge de repente sin avisar. Además, al ser negra y compacta (y yo vestir cual ninja con ropas oscuras) puedo camuflarme entre la gente pasando desapercibido. Son pequeños detalles que cuando empiezas en esto no das importancia pero descubres que son críticos a la hora de hacer fotografía de calle.

Mis días siempre acaban igual, en casa ya tranquilo, seleccionando las fotos y editándolas desde la propia cámara. Es un proceso sencillo, pero a la vez muy exigente ya que me obliga a encuadrar siempre teniendo en cuenta las verticales para que las fotos queden rectas.