Gente y Artes

Sjáumst bráðlega - Islandia per Barrut

Sjáumst bráðlega - Islandia per Barrut

Sjáumst bráðlega es la crónica fotográfica de Barrut este verano en Islandia. El conocido fotógrafo y instagramer nos lleva, con su X-t2, en un viaje de 2000 Km por la isla del hielo y del fuego, de sus paisajes más inhóspitos al colorido de las viviendas locales.

Cuando miraba los mapas del mundo, recuerdo que pensaba ¿quién puede querer vivir en una isla como Islandia? una isla de frío y volcanes?. El hogar entonces lo única que pasaba por mi cabeza. Con los años esa isla ya se me antojó grande y busqué destinos aún más extraños donde soñar con esos locos humanos que los querían habitar y sus paisajes. Antigua y Barbuda, la Isla de Pascua, Georgia del Sur. Fuera por su nombre o su ubicación, aquellos nombres me atraían. Con el tiempo la curiosidad que sentía por esos lugares se convirtió en un deseo, en un viaje. En el avión me descubrí mirando por la ventana, impaciente como un niño, intentando dibujar tierra debajo de un manto de nubes. Por fin cumplía uno de mis sueños.

Para el viaje me llevé la XT2 con tres ópticas, el 23mm 1.4, el 56mm 1.2 i el 10-24mm 4, un regimiento de baterías y terabytes de memoria. Alquilamos un 4x4 y nos pusimos en la carretera porque queríamos llegar hasta Akranes, recuerdo que mantenía cierto escepticismo sobre qué íbamos a encontrar, quizás las expectativas eran demasiado altas y la realidad era otra. Llovía mucho y hacía un día gris. 

A los 15 minutos de salir de Reykjavik sentí el primer impulso de querer saltar del coche para hacer fotos. Visualmente los montes en Islandia salen de la nada, no se esconden tras capas formadas por otros montes más bajos como estamos acostumbrados, simplemente caen, con majestuosidad, dibujando un arco perfecto entre el horizonte y el cielo, saturados de verde, adornados por cascadas y culminados a menudo por niebla que le otorga aún más misterio.

 

La ruta iba a ser muy clásica, haríamos la ring road o route 1, la carretera que da la vuelta a la isla, pero nosotros elegimos empezar por el norte. La puerta a la improvisación siempre estaba abierta a cualquier nuevo destino que nos entrara por los ojos.

Por fin, después de intentar montar la tienda, la lluvia y el viento nos lo impidió, me encontré mirando a la isla. Mi primer momento sólo con ella. Agradecí la confianza que me daba el sellado de la cámara. Disparé algunas fotos en una playa de arena negra. Me encontré con la dificultad de exponer la escena, o sobreexponía el cielo o subexponía la arena, esto último me gustó más, el rango dinámico me permitiría sacar esa información posteriormente, por cierto siempre trabajo en 100 de rango dinámico, me gusta esa sutilidad.

Lo primero que me llamó la atención de Islandia fue la construcción de las casas, el colorido de sus paredes hechas con una chapa ondulada y metálica, roja, azul, verde o amarilla. El color es vida, y supongo que de alguna manera sus gentes lo quieren representar, quizás más obligados por el oscuro y frío invierno. Las ventanas son curiosos escaparates de objetos o de plantas. Por alguna razón esos colores y la luz de la isla, me evocaban constantemente a pinturas de Hopper e hinchado de orgullo disparaba fotografías creyéndome ser Hopper.

 

En cuanto a los paisajes, son vastos, impactantes, indómitos...la gama de colores varía, y a veces lo hace abruptamente, ya sea por la altura o por la geología. En ese sentido, me gusta utilizar el automático en el balance de blancos, a menos que quiera algo específico.

Los campos y las montañas suelen estar cubiertos por un manto verde. Y las carreteras, siempre de un carril de ida y otro de vuelta, son una pasarela para fotógrafos. Imaginaros pasear por una cinta transportadora del aeropuerto pero rodeados de belleza. A veces las subidas ridiculizan las dimensiones de un coche lejano, las curvas sinuosas dibujan bellos juegos geométricos y también hay rectas infinitas, con las montañas vigilantes en el horizonte. El 10-24 en este tipo de fotografías me encanta, porque potencia aún más la plasticidad de la escena.

Por cierto, si no he sido ya suficientemente exagerado tratando de describir la isla, se forman unas nubes bajas que filtran la luz del sol, y pequeños huecos de luz se van abriendo paso iluminando el paisaje como si fueran inmensos spotlights. 

 

Algunas veces paré a fotografiar caballos, los caballos islandeses permanecen impasibles al frío o al viento, van ondeando su larga crin mientras observan orgullosos la isla que los protege, son una raza autóctona y no permiten su mezcla. Disfruté haciendo retratos de los caballos con el 56mm. Caía en la tentación de forzar a 1.4 o 1.2 disparando a velocidades de 4000, pero era muy fácil encontrar un paisaje que añadiera algo a la composición. Benditas las escenas que te permiten diferentes planteamientos.

Hacia el final del viaje, ya en el sur, encontré uno de mis lugares preferidos, el lago glacial de Jökulsárlón, donde enormes bloques de hielo procedentes de los glaciares, bajan hasta fundirse en el mar o en la arena negra de la diamond beach. Con la cámara jugué con las curiosas formas de los icebergs. Muy cerca de ahí, y con muchísima menos afluencia de público, la vista frontal y espectacular del glaciar Vatnajökull, uno de los más grandes de Europa.

De regreso a Reykjavik, pasé un par de días tratando de hacer algo fotos de street con mi amado 23mm, pero me limité a la arquitectura porque encontré mucho turismo.

 

Como dije antes, viajé con mis dos hijos y mi mujer, hicimos más de 2.000 kilómetros en coche, buenas caminatas, llegábamos por la tarde al camping, montábamos la tienda, cenábamos y a las 7 de la mañana del dia siguiente ya recogíamos de nuevo para buscar un nuevo destino. No me puedo imaginar un viaje tan agotador sin una cámara tan ligera como la XT2. Y eso que en ocasiones hubiese preferido la x100f ;)

Para el próximo sueño, el próximo viaje, llevar dos cámaras para poder montar las diferentes ópticas, ahorrándote el riesgo de tener que cambiar ópticas en lugares poco ortodoxos.

De camino al aeropuerto, estuve hablando con el taxista, me dijo que en los países nórdicos y en Islandia había una expresión para describir el acto de hacer fotos desde el interior del coche. Soy incapaz de recordar esa palabra, asi que por eso, y por mucho más, Sjáumst bráðlega*.

*Sjáumst bráðlega: hasta pronto!