Gente y Artes

Reflexiones sobre fotografía de calle y la X100F, por David Fidalgo

Reflexiones sobre fotografía de calle y la X100F, por David Fidalgo

Paras en seco. El corazón te late a mil por hora, y buscas como loco el botón de pre-visualización. Miras la pantalla y te invade un chute de energía porque lo tienes… has captado el momento.

Eso es para mí la fotografía de calle.

Probablemente veas fotografías de paisajes con una puesta de sol maravillosa, retratos suaves y nítidos, macros impactantes… pero amigo lector esto no va de eso. Además de la pura técnica, la calle es una cuestión de ojo rápido, de suerte y de anarquía, en la que por norma general ni sabes a donde te diriges, ni que es lo que te vas a encontrar. Ese es el punto que nos pone, que nos hace salir cámara en mano a captar luces, sombras, e idiosincrasias de la urbe y sus habitantes. Conozco muchos fotógrafos, pero los de calle somos sin lugar a dudas, los más pirados. Nos volvemos locos mirando un rayo de sol que se cuela a través de un par de contenedores de basura o el pintalabios rojo de una decrépita viandante con un ostentoso abrigo de piel. Incluso somos capaces de ver el mundo al revés en un charco de apenas 20 centímetros.

De alguna manera, “nos excita” esa espontaneidad, y eso se acaba reflejando en las fotografías. Momentos únicos que jamás volverán a repetirse en las mismas condiciones. En un mundo instantáneo lleno de Smartphones con cámara, y con las redes invadidas de fotos clónicas de ciudades (siempre el mismo Big Ben, la misma Gran Vía…), la “Street Photography” se vuelve indispensable para reflejar tanto artísticamente, como a nivel documental, el otro lado de la vida en la urbe. Lo que nadie se fija, pero el fotógrafo es capaz de ver.

Eso sí, cuando empiezas en esto nadie te cuenta los detalles escabrosos. Y es que vas a perder muchas no, muchísimas fotos, que esfuman en ínfimos instantes de tiempo: desde que tu retina los visualiza (compone y encuadra), hasta que tu dedo hace clic en la cámara. Es por ello, que aprender a ser lo que yo llamo un “Ninja de la Calle”, es algo que se vuelve no sólo práctico, si no necesario si quieres obtener buenas fotografías. No se trata de velocidad únicamente, si no de discreción, sigilo y disimulo. Es ahí donde la elección de una buena cámara es un punto clave. Es por ello que elegí la X100F.

Las ventajas de una mirrorless y lo compacto de su propuesta me permiten llevarla al cuello, como si de un turista más se tratara (al contrario que muchos de mis compañeros, no disparo desde la cadera, yo siempre me llevo el ojo al visor). Sé que habrá puristas que amarán mirar a través del espejo y su sonido al disparar, pero en mi caso, el visor electrónico se ha convertido en algo básico: no sólo encuadro, si no que voy ajustando todos los parámetros sobre la marcha para tener luces y sombras controladas al 100%. Todo está en su sitio, desde el dial para controlar la exposición hasta ese pequeño Joystick que hace que ninguna foto quede fuera de foco. Una vez que disparo, la foto ya sólo necesita unos pequeños retoques sobre la cámara, para poder tener el .jpg final que formará parte de mi galería.

Así que amigo lector, como conclusión te diré que si buscas evadirte, estás un poco loco y sobre todo, quieres captar el momento decisivo: no lo dudes, coge tu cámara y sal afuera con otros ojos… la calle es tuya.

 

David Fidalgo “Bricks”

www.bricksstreetphotography.com